21 feb. 2014

Hace un mes largo, era enero creo, recibo un mensaje con una consulta sobre cerámica, tengo una página web sobre el tema y me escriben de todas partes del mundo, pero esta vez el mensaje venía desde Venezuela y alguien me preguntó cómo hacer para "curar" una olla de cerámica, esas que van sobre el fuego, esas que sirven para hacer guisos por ejemplo y que acompañan al hombre desde tiempos inmemoriales. Porque así como se "cura" el mate de madera o calabaza con un trocito de carbón encendido y azúcar, o curamos una sartén de hierro quemando aceite hasta que quede negra para que luego no se nos peguen las tortillas, las ollitas si no están esmaltadas también se suelen curar, esto es simplemente hacerla un poco más impermeable. No hay ningún misterio. Le respondo que acá en Argentina las solemos curar (al menos yo) con leche, llenándola con leche y dejándola hervir despacito un par de horas. A vuelta de correo me da las gracias y me dice que va a ver si puede hacerlo, puesto que "aquí en Venezuela no conseguimos leche".
Me quedo pensando en esto, en lo increíble que puede ser que en un país como Venezuela con semejantes Llanos donde las vacas, como acá, deberían multiplicarse solas, faltara leche. ¿Qué es lo que pasa en un país que tiene todo para ser un país, no digo de punta, pero floreciente como ningún otro en Sudamérica, porque agregale a sus riquezas naturales las brutas reservar de petróleo que tienen, y están como están?

Hace pocos días comenzó una protesta estudiantil en Venezuela. Comenzó a causa de un intento de violación a una muchacha en un campus universitario. El reclamo era por más seguridad en ellos. Uno así, de lejos, lo ve como algo solucionable para cualquier gobierno de buena voluntad. Pero la cosa es que se desmadró. El gobierno de Maduro no entendió el mensaje y en su paranoia lanzó una contraofensiva descabellada. Y ahí tienen protestas, marchas, muertos, heridos, escuadrones de la muerte, encarcelados y hasta persecuciones políticas.

Las primeras imágenes que veía eran de chicos con piedras y militares armados. Y la cabeza se me llenó de imágenes viejas, rebobinaban y volvían una y otra vez, me iba de la Primera Intifada salvando las diferencias, que me había impactado en su momento, a lo que me impresioné el 21 de diciembre del 2001, luego de la caída de De la Rúa, en que iba por la Av. 9 de Julio y en el cruce de Av. de Mayo el paisaje desolador al amanecer me hacía pensar literalmente en que habían llovido piedras, y claro, pensé también en La Noche de los Lápices... mierda, otra vez piedras contra balas.

Y una se dice que enseguida se van a levantar las voces pacificadoras, muchas voces, que todo el mundo va a elevar la voz y clamar para que estas cosas paren,  uno no se quiere sentir tan solo y quiere creer en que no somos sólo unos cuántos los que no queremos volver una y otra vez a ver y repetir la historia. Y no. Misteriosamente pareciera que a muchos mandatarios de la región les arrancaron la lengua, y si la tienen, el mensaje es equivocado, No es el que quería escuchar. Hubiera preferido su silencio. Puede ser que tengan cola de paja, pero está clarito, el "hay que escarmentar a los insurgentes" vale más que reconocer que las cosas no están bien en Venezuela. ¿Todos tendrán su motivo para llevarse bien con el gobierno chavista?  No me creo el cuento golpista, las cosas, acá como en Venezuela no están bien. Todos tenemos el culo apoyado sobre un polvorín. Esos mandatarios y sus mensajes son imperdonables.

Tampoco entiendo a los que acá se llenaron la boca hablando de La Noche de los Lápices y su Juicio y Castigo repetido como un mantra no les brotaba solamente de la boca sino que en su fanatismo hasta lo transpiraban, y ahora.... guardan silencio... Hablo de gente hasta con las que tuve feroces discusiones por pensar distinto, porque no soy K... ¿Pero cómo es la cosa? Acá los derechos humanos sí y allá no? Puta madre, pero si lo de Venezuela también comenzó por un reclamo estudiantil y ahora están cagando a tiros a estudiantes que sólo tienen piedras en sus bolsillos! ¿qué puta diferencia hay con La Noche de los Lápices? Ninguna para mí.... Entonces no le voy a permitir Nunca Más a ninguno de los que discutí en su momento volver a balbucear siquiera La Noche de los Lápices ni recoger el guante de los Derechos Humanos sin que escuchen y muy bien escuchados mis argumentos para remarcarles su falta de coherencia. Si ahora se callan, que se guarden las palabras frente a mí en el futuro. El que avisa no traiciona.

Piedras contra balas. Y silencio cómplice. Es lo que hay señores.

Aguanten Venezolanos!