29 nov. 2009

pregunta existencial

¿Por qué los argentinos hacemos cola hasta para mirar vidrieras?

©Vero

23 nov. 2009

Me pusieron la musiquita!


Odio-odio-odio hasta el infinito y más allá llamar por teléfono y que te pongan la musiquita de espera ¿Cual? cualquiera, es lo mismo, odio a todas.
La otra vez me taladraron el cerebro con la música del padrino, ♪ tatara tara tara tara ta ta taaaa ♫ (y vamos de nuevo) ♪ tatara tara tara tara ta ta taaaa ♫ ...
¿A vos te parece? ¿es justo? lo peor de todo es que no puedo recordar a qué maldita empresa llamé y me pasaban dale que te dale esa música. ¿Ves?, estas cosas tengo que agendarlas para no llamarlos nunca más, ¡viejo!, ¡pareciera que te toman el pelo!
Pero más odio, pero odio-odio-odio-y-odio a que encima que te ponen la musiquita te ponen una grabación que repite "todos nuestros operadores se encuentran ocupados, por favor, aguarde y en unos instantes será atendido, muchas gracias" ♫ tatara tara tara tara ta ta taaaa ♪...

Y una se queda ahí, como una huevona esperando que nos atiendan. Porque somos optimistas después de todo y nos creemos que de en serio alguien va a contestar del otro lado. Una le sigue dando changüí a las cosas. los argentinos tenemos eso, somos una manga de optimistas.

Pareciera que toda nuestra vida pasara delante de nuestros ojos en esos instantes, son momentos reveladores, porque una ve que tardan y enseguida mira el reloj y piensa..."No puede ser, son las 11:30... ¿ya se habrán ido a almorzar?...después dicen que en este país hay hambre... y estos hijos de puta se la pasan morfando"...
(Uno una vez me dijo que esperando que lo atendieran tuvo una revelación divina y se le apareció el Gauchito Gil en persona y le dijo que el fin del mundo no iba a ser en el 2012 sinó en el 2013, por eso de la yeta, pero a mi me sonó a verso).

Bueno, volvamos al auricular y sigamos esperando...Dos, tres, cinco minutos ♫ tatara tara tara tara ta ta taaaa ♪...y ya te entrás a calentar. Ya te imaginás que la boluda de la operadora está hablando con la otra operadora boluda, apoyando los brazos por encima del box mientras mira con cara de distraída sus uñas esculpidas... ¡y la muy turra le bajó el volúmen al teléfono así el jefe no le rompe las pelotas!... o..... está con el jefe, en el box del jefe pegándose flor de revolcada y en estos momentos debe tener la pollera de bufanda"...

Porque digan lo que digan, en este país se fifa. Y nos cuidamos. Eso sí, fifamos y nos cuidamos. Y explico por qué: resulta que cuando voy a pescar me voy al Pejerrey club de Quilmes, que está muy cerca de las cloacas de Berazategui, (Gracias Porteños! nosotros ya no sabemos qué mierda hacer con su caca!) y resulta que vos estás con la cañita en la mano y ¡ops! un forro pasa flotando en el agua... al rato ¡ops! otro forro! que se lo lleva la corriente... pescados ni mierda, ni un puto pescado con esto de la contaminación, pero forros, ¡mamita! no me vengan a decir que en este país no se fifa, la de forros que flotan en el Río de la Plata.... vayan un día arriba del muelle y los cuentan. Me van a dar la razón.
Uhhh, cuanto hace que no voy a pescar! no tengo tiempo, uno de estos días voy, aunque sea para ver forros flotando voy...

... Y en una de esas ¡zás! tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu-tu...¡me cortaron!
¡Pero la puta que la parió! ¿En este país no labura nadie?


©Verito

20 nov. 2009

Te chifla el moño!

Sí, a vos te digo, ministrito de inseguridad bonaerense, a vos, sí, a vos te chifla el moño o se te atravesó un pedo en el cerebro.
¿Acaso que sos? ¿el chico de la burbuja de plástico? ¿Cómo mierda se te ocurre decir que "hay infiltrados" en la manifestación espontánea de vecinos que hay en Wilde desde hace cuatro días?
Soy vecina y lo que pasa acá de asaltos, robos y golpes a gente inocente nos tiene los huevos llenos.
¿Sabés que voy a hacer? ahora mismo voy y le digo a mi tío de 60 años que hace 10 días se le subieron al auto (en el mismo lugar que mataron a la maestra), lo cagaron a palos, lo afanaron bien afanado y le digo que es un infiltrado. Hacete cargo.
También voy y le digo a mi hermana que hace una semana la asaltaron cuando venía manejando, y cuando ella se agachó porque debajo del asiento tenía guardada la cartera para dársela (el tipo le gritaba que le diera todo), el moncho la agarró de los pelos y la bajó del asiento del conductor a los golpes. También, voy y le digo que es una infiltrada. Hacete cargo.

Acá, en Wilde (y por extensión a todo Avellaneda), los único infiltrados serán vos y tu patota. Acá, en Wilde, los únicos infiltrados son todos aquellos, incluído comisarios que le hacen la vista gorda a los desarmaderos, la falopa y otras actividades non santas. Acá los únicos infiltrados son los pelotudos de la prensa que le creen a la policía que por allanar un desarmadero abandonado ya nos vamos a quedar tranquilos (cuando calculamos que hay unos 25 en la zona desde Bernal a Avellaneda trabajando a full)

"Infiltrados". Se nota que no te da la cabeza para decir un argumento más razonable. Sos hueco, hueco, hueco. Y maricón, no tenés huevos para aparecer por Wilde y por eso digo por acá lo que pienso de vos.
Seguí así nomás, atajándote y haciéndote bien el pelotudo.
Mandale saludos a Danielito.

©Verónica Alonso
Vecina de Wilde, Avellaneda, provincia de Buenos Aires, Argentina.

11 nov. 2009

Eso!


©Vero

Y nadie ve

Me había levantado y el noticiero ya anunciaba el paro de subtes. Mientras me cambiaba pensaba en qué otro día de caos tendríamos en Buenos Aires.
Como siempre fui a trabajar, nos subimos a la Autopista 9 de Julio Sur. Tránsito, mucho tránsito. Inusual ya a esa hora, a las 7 de la mañana todavía es más o menos fluído entrar a Capital con vehículo.
En la bajada de la Autopista se me da por mirar hacia la estación de trenes de Constitución: llena de gente la salida, las paradas de colectivos atiborradas, en la plaza había gente como si fuera hora pico... nos agarra el primer semáforo antes de entrar a la Av. 9 de Julio, mucha gente cruzando las calles, de a pie, mucha gente de a pie.
Semáforo en verde, seguimos avanzando.
Por las veredas de Lima e Yrigoyen incluso por las plazoletas del medio de la avenida, trabajadores caminando en dirección al microcentro, hacia el Obelisco. Mansos, resignados. Una marea que se movía en una misma dirección. 10, 15, 20 cuadras ante la imposibilidad de tomar un colectivo que los acerque y para no viajar como sardinas.
Y nadie ve. Al menos los que deberían ver no han visto. O vieron y no miraron.


©Vero