2 ene. 2009

Frases vacacionales de la clase media Argentina

─¿Que adónde vamos?
─¿Qué te pasa, te deliraste?
─¿Y desde cuando vos querés veranear en Punta del Este?
─Qué te pensás que sos, ¿la reina de Java?, ¿no ves que la plata no da ni para tres días en Santa Teresita?
─¡Pido un adelanto en el trabajo y ME VOY! Mirá Cacho, o te ponés las pilas o me voy sola, que para eso trabajo todo el año… y vos te quedás con los pibes, ¡Y SANSEACABÓ!

─Encontré un departamento baratito en Mar del Tuyú y lo alquilé...
─¿En Mar del Tuyú?
─Y si… por que tiene muelle para pescar…
─Ah, claro, a vos lo único que te importa es ir a pescar, lo demás, menefrega, ¿no?

─¿Sacaste los pasajes? no te duermas que después no hay lugar ni siquiera de polizón...

─¡Y te dije que sacaras los pasajes! ¡Te dije!

─Avisale al Tito que me venga unos días a darle de comer al perro... ¡ah!, y decile que digo YO, que ni se le ocurra ocuparme la casa con toda esa manga de vagos que tiene de amigos, que la otra vez que le dije lo mismo y dejaron la casa hecha un chiquero, y a ver si esta vez le da la cabeza y se acuerda de regarme las macetas...este Tito...no sirve ni para cuidarme la casa...seguro que cuando vuelvo no tengo ni los muebles, no tengo...

─ Daleeee, ¿pero qué es lo te pasa?...dale que vamos a perder el micro... Apuráte, te digo...
─¿No nos olvidamos de nada?
─¿Me trajiste la remera azul?
─Siiii…
─¿Y el gorrito pescador?
─Siii…
─¿Las ojotas?
─Siiiipp…
─¿Me imagino que también el shorcito rojo, no?
─¡Ufa!, Cortála ¿querés?
─¿Cerraste el gas?
─…
─¿Y la puerta del fondo?
─…
─¿No habrás dejado al perro encerrado, no?
─No…lo dejé en el patio…
─¿Le avisaste al Tito?
─…
─Ya veo que el perro se me muere...al Tito lo estrolo, te juro que lo estrolo...

─¿Falta mucho?
─Maaa, ¿falta mucho?
─Maaaaa, ¿cuando llegamos?
─Maaaaaaa, quiero hacer pis
─Maaaaaaaaa, tengo hambre....
(Y el micro recién va por Cruce Etcheverry)
─Maaaa, una vaca! Maaaa, mirá, una vaca!
─Maaaa, ¿falta mucho?

─♪ Vamos a la playa, oh, oho, oho…vamos a la playa, oh, oho, oho…♫ ¡vamos a la playa, vamos a la playa!...
(Son las cinco de la tarde y vos estás en la terminal de micros de Mar del Tuyú, controlando las valijas, a los chicos y justo este Cacho que se le ocurrió ir a comprar el diario porque el viaje lo descompuso y en cuanto llegue al departamento estrena el baño).
─Debe de haber sido el aire acondicionado, ¿no?... Si, estaba muy fuerte el aire...

─¿Te gusta?
─¿Esto es lo que alquilaste?
─…
─¡Con razón era tan barato!
(Monoambiente todo incluido: sofacama de la década del 70, esos de cuerina y duro, una camita de pino marinera con colchones baqueteados desde hace como 20 veranos, una mesita de pino, cuatro banquetas, falta una para poder comer los cinco, una mini heladera, anafe con garrafa, minga de cocina con horno, termo eléctrico en el baño, vista al contrafrente, paredón y después, como ducha una manguerita que sobresale de la pared a medio revocar del baño, inodoro solamente, con tapas de plástico que en sus buenas épocas habrá sido blanca, ahora luce un aspecto entre amarillento y sepia, a ocho cuadras de la playa y a siete del centro comercial y ¡¡quince del muelle!!, ¡Una pichincha!).

─Cacho, después que termine de limpiar esto y deshacer las valijas, haceme acordar que te ahorque...

─¡Vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa...!
Y ahí se van, como a vos te ven un poco nerviosa, el Cacho con los chicos para la playa, ya refrescó, pero no importa.
─¡Vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa...!

Al día siguiente y temprano:
─¡Vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa, vamos a la playa...!
(Y ahí salís vos, cargando todos los bártulos para la playa: la sombrilla, la heladerita con bananas, yogurt, gaseosa y unos sanwichitos de fiambre, el paquete de galletitas, los abrigos para los chicos por que después a la tarde refresca, las toallas, el termo, el mate, el bronceador, el protector solar, los anteojos, las facturas, las sillitas, la pelota, las paletas, el libro para leer mientras tomamos sol).
─Cacho, ayudame querés…
─Bueno, pero pará un poco…que hincha pelotas que estás…
─¡Fede! ¡Agarrá a tu hermanito de la mano para cruzar la calle! ¿No ven que todos los boludos de Buenos Aires vinieron a veranear acá? (vos te incluís)

─¡Chicos! ¡Vengan para acá, no se vayan a lo hondo!
─¡Miralo al Fito! (2 años), ¡está comiendo arena!... ¡pero por Dios!, ¡que barbaridad!, caca, eso noooo, caca…

─¡Paren de tirar arena, che!
─Ahí está, le metiste arena en el ojo, ¡te dije! Ya lo hiciste llorar a tu hermano… venga, venga para acá, corazoncito…sos un pelotudo ¡che! ¡Haciendo llorar a tu hermano!
─Pero estábamos jugando maaaa…

─Fede, dejá de enterrar a tu hermano en la arena, ¿no ves que es chiquito?
─¡Pará con la pelota paleta, querés!
─Vayan a jugar a la orilla del agua, por favor...

─¿Los ves a los nenes?
─¡Pero cheeee!, les dije que jugaran en la orilla del agua... ¡a ver si se ahogan!

─¡Queremos helados, queremos helados, queremos helados!
─¡Queremos churros, queremos churros, queremos churros!
─¡Queremos panchos, queremos panchos, queremos panchos!
─¡Queremos choclos, queremos choclos, queremos choclos!
─¡Queremos ir a las maquinitas, queremos ir a las maquinitas, queremos ir a las maquinitas!
─Maaa, ¿Qué vende ese señor? Yo quiero…

─Tengo hambreeeee.....maaaaaaaa.........tengo hambre.....
─¡Salí del agua de una vez!, ¡ya tenés los labios morados!
─Pero no tengo frrrrio, maaaaaa....un poquito mas, ¿si? porfi...
─¡Salgan del agua o los reviento!

─Maaa, me duele lo quemado…
─¡Te dije! Te dije que te ponía protector y no quisiste, saliste corriendo para el agua, ahora, a joderse… que barbaridad, no me hacen caso y ahora les duele…mirá como estás…por Dios…vení que te pongo loción así te refresca…
─Bueno, ¿pero después me dejás ir a las maquinitas?

─¡Vamos a la peatonal, vamos a la peatonal, vamos a la peatonal...!
─¡Vamos a las maquinitas, vamos a las maquinitas, vamos a las maquinitas!
─¡Vamos a Mundo Marino, vamos a Mundo Marino, vamos a Mundo Marino...!

─Vamos a pescar, vamos a pescar, vamos a pescar...
Dale que te dale, el Cacho con el mediomundo.
─Chicos, ¡se van a caer de la escollera!... Cacho, ¡¡¡deciles algo!!!
─¡Chicos, les van a partir la cabeza con el palo del mediomundo y vamos a terminar en el hospital!... ¡Vengan para acá!
─¡¡Cacho, los van a ensartar con un anzuelo, deciles que vengan para acá!!
─¡Chicos, miren lo que saqué!
─A ver, a ver, a ver… ¡ay, se mueve!
─Ahora van a saber lo que es comer pescado… vieja, ¿compraste aceite?...van a ver que ricos que son…
─Pero paaaá, ¡se mueven!
(Cacho se manda una sartenada de cornalitos, inunda el departamentito de olor a pescado frito, el cual no se va por varios días).

Y así todos los días. Durante siete días consecutivos. Playa, muelle, peatonal y maquinitas, todo a pie, que es bueno caminar para la salud, ¿viste?.

─Uf, por fin en casa... ¡Yo al Tito lo mato, te juro que esta vez lo mato!
─¿Pero qué te pasa, me querés decir?, recién llegas de las vacaciones y ya estás protestando… ¡A vos no hay nada que te venga bien!

©Verito 2006